Huellas en la arena Op. 21

Una noche soñé que caminaba a lo largo de una playa acompañado por Jesús.

Durante la caminata muchas escenas de mi vida fueron proyectándose en la pantalla del cielo.

Según iba pasando cada una de esas escenas, notaba que unas huellas se formaban en la arena.

A veces aparecían dos pares de huellas, otras solamente aparecía un par de ellas.

Esto me preocupó mucho porque pude notar que durante las escenas que reflejaban etapas tristes en mi vida, cuando me hallaba sufriendo de angustias, penas o derrotas, solamente podía ver un par de huellas en la arena.

Entonces le dije a Jesús: -“Señor, tú me prometiste que, si te seguía, tú caminarías siempre a mi lado. Sin embargo, he notado que durante los momentos más difíciles de mi vida sólo había un par de huellas en la arena: ¿Por qué cuando más te necesitaba no estuviste caminando a mi lado…?”

 

El Señor me contestò: Honestamente yo deberìa preguntarte a ti lo mismo, tu dijiste que me seguirìas, que pondrìas todo tu empeño y corazòn en recorrer el camino que yo te mostraba y debo reconocer que lo hiciste, al menos al principio; pero cuando la vida comenzò a ponerse dificil en lugar de caminar conmigo, te fuiste por tu lado y yo fui quien te siguiò a ti porque finalmente eres mi hermano y te amo, asì que ahora te lo pregunto yo  ¿donde estabas TU cuando YO te necesitaba?

 

Y yo le contestè: Siempre has de encontrar la forma de voltearme la tortilla y que yo sea el regañado ¿Verdad?

 

Sòlo sonriò y dijo: Puedo hacerlo todo el dìa zoquete…

 

Lluvia.

Algo que me gusta mucho de Guadalajara es la manera de llover.

Llueve con unas ganas que hasta te da gusto, bueno, al menos a mi me da gusto, la mayoria se la pasa renegando porque se van a mojar y esas cosas.

De donde yo vengo las lluvias son escasas y muy breves, apenas estas hablandole a tu familia para que salgan a ver la lluvia cuando ya se acabò, luego hay que esperar un par de semanas para que vuelva a visitarnos. Lo que si abunda por allà son las tolvaneras, tormentas de tierra que a veces duran dias y en las que en su punto mas fuerte ni siquiera alcanzas a ver tu mano frente a tu cara.

Por eso siempre trato de estar afuera cuando llueve, tantos años en el desierto terminan por secarle la piel, la mente y hasta el alma a uno. Ya sè como suena pero la verdad es que me fascina salir a la calle mientras llueve, en esos momentos mi habitual herejìa se queda a salvo en casa mientras yo me empapo y siento mi cuerpo de barro recibiendo el agua y casi puedo escuchar como crepita por la resequedad de tantos años.

En los primeros dìas de estar acà salìa a la esquina de mi casa y me ponia a ver llover en la parada del bus mientras iba llegando la gente que sale de trabajar, los que ya terminaron las compras de fin de semana, los turistas, etc.

Imaginate el siguiente cuadro:

Es de noche, a las 9-10 mas o menos, estoy de pie mirando la avenida inundada completamente, del otro lado hay un grupo de chicas que esperan el autobus en la orilla de la acera, lo unico que ganan es que cada auto que pasa las bañe completamente mientras gritan y tratan de refugiarse, justamente cuando estan mas lejos pasa el autobus y se va dejandolas de nuevo a merced de los automovilistas.

De mi lado, hay un tipo mirando el reloj y voltea a ver si viene el autobus que està esperando… reloj, carretera, reloj, carretera. No le hablo, no porque me caiga mal o porque sea antisocial (bueno, si lo soy) mas que nada porque estoy absorto viendo la calle, cada vez que pasa un auto levanta una estela de agua enorme y luego quedan las minusculas gotas de agua cayendo mas lento y la luz de los autos que vienen detràs forman arcoiris que duran apenas un parpadeo y luego vuelven a nacer al paso de otro automovil. Soy muy egoìsta y me gusta quedarme con ese espectaculo para mi solo, que no me distraigan con cosas que no me interesan.

En este punto llega otro tipo con una bolsa de plastico en el cuerpo a modo de impermeable, llega saludandonos a los dos y sonriendo nos dice: ¿Ya vieron que esta lloviendo?

Con su llegada se acaba mi placer y nos enreda en una platica que nadie le pidio que iniciara.

Impermeable: Ahora està lloviendo mas fuerte que antes, antes nomas caia un chipi-chipi y adios! pero ahora caen unos aguaceros de su pinche madre… ¡Mira nomas como dejaron a las chamaquillas! (Las chicas habian sido bañadas de nuevo por una camioneta)

Yo: si… esta cabròn…

Reloj: Y luego los camiones no se quieren parar… ya tengo mas de una hora esperando que pase uno que vaya a Tonalà…

Impermeable: Nombre! Ese no pasa por aquì! Ese pasa tres cuadras mas arriba y el ultimo ya debe andar pasando.

El tipo del reloj nada mas suelta un “Me lleva la chingada” a media voz antes de salir corriendo mientras el agua sigue cayendo a cantaros. Vuelvo a hilar ideas en mi cabeza cuando de repente me jalan la manga de la playera.

Impermeable: Y tu para donde vas, compa?

Me pregunta sonriente mi saboteador de pensamientos ahora convertido en guia de turistas.

Yo: A ningùn lado, yo vivo a una cuadra de aqui.

Y de nuevo tratè de volver a lo que estaba pensando, pero ese tipo estaba decidido a no dejarme.

Impermeable: Y estas esperando a que se calme poquito para irte? es que esta de la chingada esta agüita verdad?

Yo: No, en realidad sòlo salì a la calle porque me gusta ver la lluvia.

Y sonreì de oreja a oreja, si no me dejaba disfrutar en paz de la lluvia a lo mejor resultaria interesante platicar mientras se iba.

Pero olvidè que tengo una sonrisa rara, como de asesino serial o maniatico homicida y mas cuando sonrio a todo lo que da mi mandibula, asi que obtuve el efecto contrario, el tipo del impermeable solo dijo: Ah… y corriò a tomar un autobus que pasaba en ese momento, no se si era el que estaba esperando o solo queria irse de ahi.

Luego todo volvio a su cauce, el aire humedo entrando en mis pulmones, mis pies descalzos en la acera rebasada de agua, relajado completamente se me fue la nocion del tiempo y cuando vi el celular ya eran mas de las 11 de la noche y al dia siguiente debia ir a trabajar asi que tenia que irme, el problema ahora era que el agua no habia bajado de intensidad y ya no podia esperar hasta que amainara, asi que comence a caminar pegado a las paredes de las casas para no mojarme, luego al llegar a la esquina corrì lo mas rapido que pude, lo cual no es mucho dado mis años de sedentarismo y desprecio por el deporte.

A los 10 metros ya estaba totalmente empapado y era inutil correr asi que me fui despacio caminando por enmedio de la calle mientras los enormes goterones de agua helada me golpeaban por todos lados.

Me encanta la lluvia.